El bosque era el escenario que enmarcaba el momento –El primero de muchos que viviría-.
Dolorido y angustiado, me revolcaba en el pasto frío y húmedo.
Todo mi cuerpo se movía violentamente por el dolor en los músculos, en el estómago, el pecho… en el corazón.
Por momentos lograba ver mi cuerpo, que pareciera ahora con vida propia; brincando y moviéndose por desesperación; pidiendo piedad.
Por momentos perdía el conocimiento de que era lo que ocurría, y cuando lo recobraba, volvía a perder el control sobre mí.
A cada momento la frustración era más fuerte, al igual que la impotencia de no poder hacer nada para impedir que sucediera todo aquello que acababa de empezar.
Mis manos; que poco a poco se habían convertido en algo más grande, tosco y con garras, recorrían mi piel, rasgándola con ira, para emanar sangre, mucha sangre por cada uno de los rasguños profundos; mis piernas se deformaban poco a poco, haciendo mis huesos traquetear y romperse repetidas veces, cada vez más intensamente; sentía que mi espalda se iba a desprender del cuerpo; mi tórax se hacía más ancho y comenzaba a ampliarse de manera sobrehumana (expresión que ahora me parece irónica).
“Trac-trac”, era lo que escuchaba segundo a segundo.
Dolor.
Hasta ahora, yo creía que nada podía ser peor.
Me había equivocado.
Sin avisar, mi cabeza iba a explotar; punzaba desenfrenadamente; el dolor empezó en la nuca, pasó a las sienes, bajaba por la frente, se trasladaba a los ojos, la quijada y, finalmente, en la boca.
Escupí un poco de sangre, mientras, el sudor me repugnaba al olfato.


2 comentarios:
woooow muii buuen escritoo chikoo me encanta ese estilo de misterio qe le das...
ATT:kashine Zumane
me intrigo un poko el saber en ke se convertia pero el detall ke metes es mas que suficiente es genial es como si tu lo estuvieras viviendo no yo si no tu
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