22 may 2011

Placeres Poco Comunes

Anoche tomé las llaves del auto y tomé rumbo a los suburbios de la ciudad.
Opté por buscar a esas personas tan socorridas en cuanto a morbo y
depravación humana respecta (pues ya no es solamente cosa de "hombres")


Mi primera vez - Pensé.

Sin hacer reparos y evitando distracciones, llegué a donde podía encontrar
eso tan anhelado.

Miré el reloj: Una veinte y dos de la mañana.
Divagando por las calles, contemplaba las falsas estrellas eléctricas que
iluminaban casi toda la noche. Todas esas pequeñas orbes le daban a
este "modo de vida" una apariencia acogedora.

Seré sincero y diré que fui un tanto exigente en cuanto a mi elección se trata:
No quería la típica rubia de película y cuerpo de plástico con la que todos
sueñan... no, yo buscaba un morbo un poco diferente. Todo lo contrario.

La encontré.
Una morena con un cuerpo que no había sido hecho a base de
dinero. Le ofrecí tres veces su costo habitual. De cualquier modo solo quería
de sus servicios por unos cuantos minutos.

Mi casa, lugar predilecto desde el principio, fue el escenario de mis perversiones.
Unas copas para empezar, después un poco de charla. Todo marchaba bien.

Luego de cuarenta minutos aproximadamente, con cierto pesar ella comenzó a
querer desnudar su bello cuerpo, iniciando con la blusa tan escotada que llevaba.

La detuve.

Su mirada se torno fuerte y penetrante. Casi hubiera podido matar con ella.
Volvió a acomodar la prenda, y prosiguió a bajar las manos para entonces iniciar
a subir la diminuta tela que pretendía hacerla de falda.
Otra vez la detuve.

-Solo quiero conversar con alguien desconocido -Le dije con cierta calma.

Abrió los los ojos de par en par dejando ver los preciosos iris color miel y entonces
dos lágrimas nacieron de sus ojos, viviendo por sus mejillas y muriendo en la
comisura de sus labios tersos.

Me acerque a abrazarla y a tranquilizarla un poco.
Volteó su cabeza hacia la mía para verme al rostro detenidamente.
Y con esa tierna mirada que creía en la compasión humana,
detoné el arma que tenia en mis manos.

No hay comentarios: