Rojo,Dorado Y Verde.
Colores vivos y llamativos; cada uno relacionado con
cosas "especiales" como:
Amor,sangre,glamur,riqueza,vida y aire.
Cosas que, si lo pensamos bien, son lo que buscamos
-De una u otra manera.
El otro día, mientras caminaba por la calle,
tenía la sensación de que me faltaba eso a lo que se le
llama "sentido de pertenencia", y bueno, para darme un
escape decidí ir por un café (cosa extraña por que no
lo acostumbro)a la famosa cadena del sellito verde.
Pedí mi elixir obscuro y un panecillo. Me senté en uno
de los balcones a campo abierto; me preparé a
degustar rodeado de gente, pero ansioso de estar solo
entre miles.
Mientras bebía y observaba a los transeúntes,
escuché entre los pequeños arbustos que adornaban
la marquesina como algo se movía... y cuando supe
que era, me sorprendí, pues era más raro que ver un
colibrí en plena ciudad.
Un pequeño camaleón apareció y se quedó quieto
sobre las ramas -al parecer- mirándome. Yo hice lo
mismo, y de cierto modo, me cautivó el tono verde
encendido, la manera en que sus ojos disparaban
miradas a no se qué,los espasmódicos movimientos
multidireccionales de su cabeza hacia todos lados,
su pausado caminar al estilo "slow-motion"...
En sí todo el animalito.
Me levanté de la sila y lo tomé con cuidado entre
mis manos, lo coloqué en la mesa.
Mi ahora invitado seguía observando todo y por
momentos reparaba en mi.
Entonces conmenzó a cambiar de colores.
Verde pasto, azúl turqueza, rojo carmesí,
amarillo canario, violéta en incluso un poco de
rosado.
Parecía niño pequeño ante algo nuevo y
sorpendente (y lo era).
Y así perdí dos horas.
Gracias a mi entretenimiento, no me había
dado cuenta de lo ocurrido. Un hombre había
estado buscando durante toda la cafetería
y por un buen tiempo al que hasta ese
momento fuese mi acompañante.
Resulto ser que esta persona (cuyo nombre
nunca pregunté) era "amigo" -así se dijo él-
del pequeño camaleón, ya que hace un tiempo
le había salvado la vida al auyentar a unos
pajarillos que lo habían picoteado al grado de
casi matarlo. Entonces lo cuidó y se hizo cargo
de él...
Me quedé sorprendido de como ese pequeño
ser, a pesar de estar al borde de la muerte
-aún siendo por instinto- seguía dando color
a su existencia -y a la de otros.
Creo que tomaré café más seguido.
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