30 abr 2011

Insomnio

Entré en la habitación prácticamente vacía,
a no ser por la cama y una mujer presentes.

Corrí hacia ella, pues estaba en el suelo cubierta
de sangre y sobre un charco de la misma, todo
proveniente de su cuerpo.

Levanté el cuerpo entre mis brazos y su cabeza
se ladeo hacia el piso, dejando al descubierto
un corte brutalmente hecho en el cuello, por el
cual se podía ver carne, venas, arterias...
Y todo lo que conlleva.

Me temblaban las manos
La puse sobre el colchón. El cabello castaño
enmarcaba su cuerpo esbelto ya sin vida y su
rostro pálido como el marfil; que mostraba
una profunda expresión de dolor: La boca
abierta en señal de haber gritado, y los ojos...
los ojos... Los ojos los tenía desorbitados,
clavando el color azul celeste de sus ojos
horrorizados en el infinito del descanso eterno.

Entonces me inqué y golpeaba con potencia
el suelo, con coraje, odio e ira...

Me levanté y cubrí el cadáver hasta el rostro,
besé su frente y colocaba una cruz que llevaba
como dige sobre su frío pecho.

Y FUE CUANDO DESPERTÉ.
Sinceramente espero que sea la última vez que sueñe con esto.
Me da miedo recodar este sueño, y el de hace tres noches.
Es un poco incómodo y un tanto...
Llevo ya varias madrugadas sin dormir y no consigo saber que
es lo que me inquieta. No sé, espero que esta noche me depare
algo mejor... (Que lo dudo).
Zick

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