3 abr 2011

Noches de Recuerdos, Sueños de Ilusión


-No puedo dormir, por pensar en una infinidad de cosas, y ninguna concretarla, pensar que solo son sueños. A parte, el pensar en que podría tener tu presencia a mi lado y que no es así, es algo triste.

-Oh niña, ¡Qué palabras dices! ¡Cuan anheladas!, mientras he de aceptar que compartimos esa esencia de los sueños, pues lamento que ni si quiera por las noches pueda sentir esa, tu esencia etérea, aquí, tener la sensación  de tu aliento en mi cuello, tener la satisfacción de haberte abrazado al menos una vez, o de tocar tus labios, de la manera que fuere. ¿Es acaso que seguiremos siendo un sueño mutuo?

-¿Sabes? Meditando recordé el momento en que estuvimos juntos, pude llegar a sentir tus caricias y ese beso que me diste con tanto deseo. ¿Sabes? No se si pueda aguantar más aquel hombre que me hace sufrir sin su presencia, no aguanto ese desinterés de su parte. Creo que el sueño que tu y yo tenemos si se puede llegar a cumplir. Solo el tiempo y el destino lo dirán y determinaran cuando y en qué momento de nuestras vidas nos quieren juntos ¿no crees?

-¿Y por qué dejar que el tiempo, cosa de mortales, diga la sentencia que tanto deseamos? Recuerda que el tiempo es nuestro peor enemigo y que gracias a el no hemos compartido juntos un suspiro por segunda vez, un beso, una caricia. ¿O me negaras que lo deseas? Corazón, ¿Qué te detiene?

-No me niego por que yo se que te deseo, lo que me detiene es que para mi, el malo siempre gana o según el caso, tiene ventaja.

-¡Y que maldad, querida! Pero ¿quien es el malo en tu historia; El, que te tiene en presencia, o yo, que te robo el pensamiento?

-Los dos son malos, pero creo que más el, que me tiene en su presencia y no me deja ser libre de nuevo.

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